Hiperhidrosis: cuando el sudor excesivo afecta la vida social y emocional
lavozdelnortetv 31-08-2026Para muchos puede parecer una simple gota de sudor pero para aquellos que padecen hiperhidrosis o sudoración excesiva, puede convertirse en una razón para cambiar su estilo de vestir, evitar reuniones, esconder las manos o incluso vivir en las sombras, alejados de la vida social.
La sudoración excesiva no solo representa una molestia física, también puede afectar la autoestima, las relaciones personales y el desempeño laboral, advierte la médico especialista en Medicina Regenerativa, Metabolismo y Hormonas, Michelle Vásquez Peña, quien cuenta con alrededor de 15 años de experiencia vinculada al área de la estética y la salud.
La sudoración excesiva no solo representa una molestia física, también puede afectar la autoestima, las relaciones personales y el desempeño laboral, advierte la médico especialista en Medicina Regenerativa, Metabolismo y Hormonas, Michelle Vásquez Peña, quien cuenta con alrededor de 15 años de experiencia vinculada al área de la estética y la salud.
“Estas personas tienden a usar ropa muy oscura, a no querer salir porque les da vergüenza. Entonces, es como que se van aislando”, expresó la especialista.
La especialista señala que algunos pacientes llegan incluso a cambiar completamente su vestuario para intentar ocultar la sudoración; pasan de usar ropa clara y colorida a optar por tonos oscuros; así evitan que la transpiración de sudor y desodorante se perciba.
La especialista señala que algunos pacientes llegan incluso a cambiar completamente su vestuario para intentar ocultar la sudoración; pasan de usar ropa clara y colorida a optar por tonos oscuros; así evitan que la transpiración de sudor y desodorante se perciba.
Por igual, quienes padecen de la condición suelen evitar asistir a eventos, reuniones, abrazos, saludar con la mano, conversaciones con extraños y hablar frente a un público amplio.
Mitos sobre la condición
Uno de los principales mitos que descartó Vásquez Peña sobre la hiperhidrosis es que las personas sudan en exceso porque tienen una higiene deficiente.
Sin embargo, la especialista aclaró que la hiperhidrosis primaria está relacionada con una alteración en la regulación nerviosa de las glándulas sudoríparas (son pequeños tubos enrollados que se encuentran debajo de la piel y que se encargan de fabricar el sudor) y no simplemente con la falta de higiene.
Otro concepto que Vásquez Peña desmintió es la idea de que a mayor cantidad de sudor, produce, elimina toxinas del cuerpo, aclarando que la función principal del sudor, es ayudar al organismo a regular la temperatura corporal.
Por eso, sudar excesivamente no debe interpretarse automáticamente como una señal de que el cuerpo está “desintoxicándose”.
Áreas en las que se manifiesta la hiperhidrosis
La condición puede manifestarse principalmente en las manos, los pies, las axilas u otras áreas del cuerpo. Aunque suelen atribuir la sudoración al estrés, el nerviosismo y la ansiedad, estas no siempre son las causas del mismo.
“Hay sistemas en nuestro cuerpo, el sistema simpático y parasimpático, que son sistemas autónomos, que pueden provocar en el paciente que en esos momentos de alerta produzca mayor secreción”, explicó, orientando que esto podría ser un factor común en los pacientes.
Según estudios consultados por la especialista, alrededor del 2.8 % de la población podría presentar hiperhidrosis y el 1.4 % en las axilas.
Sudar puede ser una señal de otra enfermedad
No toda sudoración excesiva corresponde a una hiperhidrosis primaria. También existe la hiperhidrosis secundaria; esta puede estar relacionada con otras condiciones médicas.
Entre las posibles causas se encuentran la obesidad, diabetes mellitus, menopausia, el hipertiroidismo y algunas afecciones neurológicas, como la enfermedad de Parkinson o un accidente cerebrovascular.
También puede estar asociada a determinadas infecciones, algunos tipos de cáncer y al consumo de ciertos medicamentos, incluidos los antidepresivos. Asimismo, puede presentarse durante procesos de abstinencia de alcohol o las drogas.
Por esta razón, la especialista insiste en la importancia de determinar la causa principal de la sudoración antes de establecer un tratamiento.
Tratamientos para evitar la sudoración
Entre las alternativas para tratar la hiperhidrosis se encuentran los antitranspirantes médicos, que pueden resultar efectivos en determinados pacientes, especialmente cuando la sudoración se concentra en las axilas.
Para las manos y los pies existe la iontoforesis, una técnica de electroterapia que utiliza una corriente eléctrica débil y continua para actuar sobre la piel y disminuir la sudoración.
En el caso de las axilas, otra alternativa es la aplicación de toxina botulínica, utilizada para reducir temporalmente la actividad de las glándulas sudoríparas.
La especialista destacó que no existe un tratamiento único que funcione de la misma manera para todas las personas, por lo que la evaluación médica resulta fundamental.
En casos determinados también puede recurrirse a procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, Vásquez Peña advierte sobre uno de sus posibles efectos secundarios: la sudoración compensatoria; esto podría ocurrir cuando la sudoración disminuye en una zona, como las manos, pero aumenta en otras partes del cuerpo después de la intervención.
Determinar el nivel de sudoración temprana
La especialista exhortó a las personas con sudoración excesiva a evitar normalizar la condición cuando comienza a interferir con la vida cotidiana.
Además de la incomodidad física, la condición puede terminar afectando la forma en que una persona se relaciona con los demás, su seguridad personal y hasta la manera en que se viste.
“Automáticamente vean un sudor excesivo, vayan a consulta, busquen ayuda y no que para que no pase mucho tiempo con la condición y, vaya, la condición es aseverándose. También porque no solamente está vinculado el sudor, sino el olor, y está muy vinculado con la toxicidad, con lo que son los metales pesados del cuerpo”, concluyó.
La hiperhidrosis tiene opciones de tratamiento, pero el primer paso es reconocer que sudar excesivamente no es simplemente un problema de higiene ni algo que necesariamente deba soportarse en silencio.
Mitos sobre la condición
Uno de los principales mitos que descartó Vásquez Peña sobre la hiperhidrosis es que las personas sudan en exceso porque tienen una higiene deficiente.
Sin embargo, la especialista aclaró que la hiperhidrosis primaria está relacionada con una alteración en la regulación nerviosa de las glándulas sudoríparas (son pequeños tubos enrollados que se encuentran debajo de la piel y que se encargan de fabricar el sudor) y no simplemente con la falta de higiene.
Otro concepto que Vásquez Peña desmintió es la idea de que a mayor cantidad de sudor, produce, elimina toxinas del cuerpo, aclarando que la función principal del sudor, es ayudar al organismo a regular la temperatura corporal.
Por eso, sudar excesivamente no debe interpretarse automáticamente como una señal de que el cuerpo está “desintoxicándose”.
Áreas en las que se manifiesta la hiperhidrosis
La condición puede manifestarse principalmente en las manos, los pies, las axilas u otras áreas del cuerpo. Aunque suelen atribuir la sudoración al estrés, el nerviosismo y la ansiedad, estas no siempre son las causas del mismo.
“Hay sistemas en nuestro cuerpo, el sistema simpático y parasimpático, que son sistemas autónomos, que pueden provocar en el paciente que en esos momentos de alerta produzca mayor secreción”, explicó, orientando que esto podría ser un factor común en los pacientes.
Según estudios consultados por la especialista, alrededor del 2.8 % de la población podría presentar hiperhidrosis y el 1.4 % en las axilas.
Sudar puede ser una señal de otra enfermedad
No toda sudoración excesiva corresponde a una hiperhidrosis primaria. También existe la hiperhidrosis secundaria; esta puede estar relacionada con otras condiciones médicas.
Entre las posibles causas se encuentran la obesidad, diabetes mellitus, menopausia, el hipertiroidismo y algunas afecciones neurológicas, como la enfermedad de Parkinson o un accidente cerebrovascular.
También puede estar asociada a determinadas infecciones, algunos tipos de cáncer y al consumo de ciertos medicamentos, incluidos los antidepresivos. Asimismo, puede presentarse durante procesos de abstinencia de alcohol o las drogas.
Por esta razón, la especialista insiste en la importancia de determinar la causa principal de la sudoración antes de establecer un tratamiento.
Tratamientos para evitar la sudoración
Entre las alternativas para tratar la hiperhidrosis se encuentran los antitranspirantes médicos, que pueden resultar efectivos en determinados pacientes, especialmente cuando la sudoración se concentra en las axilas.
Para las manos y los pies existe la iontoforesis, una técnica de electroterapia que utiliza una corriente eléctrica débil y continua para actuar sobre la piel y disminuir la sudoración.
En el caso de las axilas, otra alternativa es la aplicación de toxina botulínica, utilizada para reducir temporalmente la actividad de las glándulas sudoríparas.
La especialista destacó que no existe un tratamiento único que funcione de la misma manera para todas las personas, por lo que la evaluación médica resulta fundamental.
En casos determinados también puede recurrirse a procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, Vásquez Peña advierte sobre uno de sus posibles efectos secundarios: la sudoración compensatoria; esto podría ocurrir cuando la sudoración disminuye en una zona, como las manos, pero aumenta en otras partes del cuerpo después de la intervención.
Determinar el nivel de sudoración temprana
La especialista exhortó a las personas con sudoración excesiva a evitar normalizar la condición cuando comienza a interferir con la vida cotidiana.
Además de la incomodidad física, la condición puede terminar afectando la forma en que una persona se relaciona con los demás, su seguridad personal y hasta la manera en que se viste.
“Automáticamente vean un sudor excesivo, vayan a consulta, busquen ayuda y no que para que no pase mucho tiempo con la condición y, vaya, la condición es aseverándose. También porque no solamente está vinculado el sudor, sino el olor, y está muy vinculado con la toxicidad, con lo que son los metales pesados del cuerpo”, concluyó.
La hiperhidrosis tiene opciones de tratamiento, pero el primer paso es reconocer que sudar excesivamente no es simplemente un problema de higiene ni algo que necesariamente deba soportarse en silencio.